Calendario 08 / octubre / 2026 Cantidad de comentario 0 Comentarios

Cuando tu trabajo no está dentro de las cuatro paredes de una oficina ni bajo luces fluorescentes, si no que te hace embarcarte en ríos plagados de cocodrilos y estar al borde de la muerte, contar al mundo tus aventuras y todo lo que has llegado a vivir parece el evidente paso siguiente. Este mismo pensamiento es el que tuvieron Mónica y Cristina, creadoras de contenido en @viajerasporelmundoo y, ahora, autoras de su primer libro Quiero ser influencer, de la mano de la editorial Bubok, con el que quieren mostrar las distintas realidades de vivir “a demanda” del algoritmo y sus aventuras en lugares trepidantes y, en ocasiones, peligrosos. 

Mónica y Cristina acumulan entre sus principales redes sociales, Instagram, TikTok y YouTube, más de 220 mil seguidores, en las que publican contenido sobre viajes, dan a sus seguidores consejos y cuentan sus experiencias personales para que sus futuras excursiones sean lo más completas y satisfactorias posibles. Su trabajo en redes se muestra en los no tan estrechos límites de Internet, donde hay un feedback instantáneo y el plano físico es casi inexistente, por lo que surge la pregunta:

¿por qué decidisteis dar el salto al papel desde el mundo digital? 

Cristina: A mí siempre me ha gustado escribir. De pequeña inventaba novelas, algo que creo que he heredado de mi madre, que también escribió las suyas. Siempre he tenido mucha imaginación y, tanto la escritura como la música, me han servido para dar forma a mis ideas y a lo que siento. 

Quiero ser influencer: autoras

Cuando empezamos con Viajeras por el Mundo, nos dimos cuenta de que algunas personas pensaban que llevábamos una vida idílica. Incluso amigos nuestros nos decían que su vida, comparada con la nuestra, «no era nada». Y nosotras sabíamos cuánto quedaba fuera de cámara. El libro nació de esas ganas de contar también lo que no se ve: lo que nos ha pasado durante estos años, con sus momentos buenos y sus dificultades. 

En el libro comentáis que cada una tiene diferentes razones para viajar, para Cristina es la adrenalina y cumplir ese sueño de ser documentalista, aunque sea de otra manera, y para Mónica es la idea de descubrir lugares nuevos con su prima, ¿creéis que tener diferentes causas por las que viajar os complementa o hace que surjan más conflictos entre vosotras? 

Creemos que, sobre todo, nos complementa. Cristina es más aventurera y Mónica, más sensata; probablemente esa combinación haya evitado que nos pasaran todavía más cosas, ¡que ya nos han pasado unas cuantas! También se nota en el contenido: a Cristina le atraen la naturaleza, los animales y la adrenalina, mientras que Mónica disfruta más de la ciudad y la gastronomía. Mostrar ambas miradas nos permite conectar con personas que buscan viajes muy distintos. 

Claro que a veces surgen diferencias: una quiere apuntarse a la aventura y la otra prefiere un plan más tranquilo. Pero hemos crecido juntas y esa dinámica forma parte de nuestra vida desde mucho antes de viajar o crear contenido. Nos conocemos muy bien, tenemos una complicidad enorme y hemos aprendido a convivir con esas diferencias.

Vuestro libro narra vuestros viajes más destacados de los últimos años mediante la recreación de diálogos y vuestros pensamientos en aquellos momentos, este estilo de narración, ¿nace del conjunto de inspiraciones de otros libros de viaje o ha sido una decisión consciente acorde a vuestra audiencia? 

Fue una idea nuestra; no partimos de otros libros de viajes ni de una petición concreta de la audiencia. En una cuenta compartida a veces cuesta que se conozca a cada persona por separado. En una cuenta individual es más fácil contar cómo piensas o cómo te sientes; siendo dos, no siempre hay espacio para mostrar ambas voces. 

Quisimos que los diálogos y los pensamientos acercaran al lector a lo que cada una vivió en aquellos momentos. Así se entiende mejor por qué somos cómo somos, cómo reaccionamos de forma diferente ante una misma situación y cómo ha vivido cada una este camino como creadora de contenido. 

Cristina, comentas en el libro que tu sueño era ser documentalista de naturaleza, ¿crees que tu pasión por capturar el mundo que rodea y narrarlo desde tu perspectiva personal te ha ayudado a crear vuestro perfil y forma de crear contenido? 

Sí, muchísimo. Incluso antes de soñar con ser documentalista, de pequeña ya rodaba mis propias películas. Tendría unos siete años cuando reunía a mis amigos, a los vecinos de la urbanización e incluso preguntaba a gente que encontraba por la calle si quería actuar. Yo ideaba las historias, grababa, producía y también salía en ellas. 

Crear contenido une dos cosas que siempre me han apasionado: descubrir el mundo y contar historias a través de imágenes. Ese sueño de infancia me ha ayudado a seguir creando incluso cuando las cosas salen mal. Para mí nunca se trató de pensar «qué bien viven los influencers, quiero ser una». Hay una ilusión de muchos años detrás, y eso me da fuerzas para no tirar la toalla. 

Mónica, la idea de ser influencers fue tuya, ¿siempre has querido formar parte del mundo público de Internet o fue algo más espontáneo debido a situación anímica de Cristina y tu intento por animarla? 

No había pensado en ser influencer como tal. Sabía, eso sí, cuánto le gustaba a Cristina grabar y crear: ¡desde pequeñas me hacía participar en todas sus películas! Me lo pasaba muy bien con ella, porque siempre se le ocurrían ideas diferentes. Quise animarla a hacer algo que pudiera acercarla a su sueño de contar historias sobre el mundo. Y sabía que, después de tantas aventuras juntas, esta también podía ser una gran aventura para las dos. 

A mí, además, siempre me ha gustado guardar vídeos de recetas o recomendaciones que me pudieran servir más adelante. Pensé que con los viajes podía pasar lo mismo: cuando vas a un lugar, agradeces que alguien te dé ideas útiles, desde qué ver hasta dónde comer. Nos apetecía compartir eso con otras personas.

Sin destripar mucho los giros de guión del libro, las situaciones en las que os habéis llegado a encontrar podrían catalogarse de peligrosas, como el viaje a Sumatra y las noches en la jungla, ¿os habéis planteado dejar de ser influencers tras experiencias tan intensas como aquella? 

Cristina: No me he planteado dejar de crear contenido por esas experiencias. Cuando me propongo algo, intento encontrar la forma de seguir adelante. Pero sí ha habido momentos, como el que contamos en el capítulo «Pasto para tiburones», en los que he pensado: «¿Qué hago aquí? ¿Merece la pena esto por un vídeo?». Esas preguntas te obligan a parar y a pensar en otra manera de hacer las cosas. 

Mónica: Yo nunca he entendido el viaje como arriesgar la vida para conseguir un vídeo. Muchas situaciones ni siquiera estaban planeadas: surgían de repente. Conociendo a Cristina, creo que algunas nos habrían pasado igualmente aunque no nos dedicáramos a las redes. Me encanta acompañarla, pero también hemos hablado mucho de dónde poner el límite. 

Las dos tenemos claro que ninguna foto ni ningún vídeo merece que pongas en peligro tu vida. A veces las cosas suceden sin buscarlas, pero buscar un riesgo solo por los «likes» es otra cosa. Nos gustaría que quien lea nuestras aventuras se quede también con esa reflexión. 

Más allá de los likes: las aventuras y desafíos de Viajeras por el Mundo

En el libro creáis un capítulo para explicar cómo ser influencer y todo aquello que esto conlleva, ¿creéis que este inusual trabajo os ha ayudado a convertiros en autoras o que habríais llegado a serlo sin ser influencers? 

Viajar nos dio las historias; crear contenido nos animó a convertirlas en un libro y a atrevernos a publicarlo. Si no tuviéramos redes, habríamos vivido las mismas experiencias, y seguramente Cristina habría seguido escribiendo, como hacía desde niña. Pero quizá no nos habríamos lanzado a compartirlas de esta manera. Tener una comunidad nos hizo pensar que nuestras vivencias podían llegar a otras personas. 

También queríamos contar qué hay detrás del trabajo de creadora de contenido. No consiste solo en arreglarte y grabar un vídeo: hay esfuerzo, incertidumbre, presión por llegar a fin de mes y momentos en los que te sientes sola o dudas de ti misma. Como en otros trabajos, tiene partes maravillosas y partes difíciles. El capítulo no pretende desanimar a quien quiera dedicarse a ello, sino ayudarle a empezar con una idea más completa y ofrecer otra mirada a quienes quizá lo han infravalorado.

En el libro, escribís sobre ocho países donde habéis podido construir muchísimos recuerdos y vivir experiencias inolvidables. Si os tuvierais que quedar con uno solo, ¿cuál sería y por qué? 

Nos quedaríamos con Australia. Hemos viajado a más de cuarenta países y en el libro elegimos ocho que fueron especialmente importantes para nuestra historia como creadoras. Australia merecía uno de los capítulos más largos porque fue nuestro primer gran viaje juntas y marcó un antes y un después. 

Allí descubrimos cómo trabajábamos en equipo, se hicieron muy visibles nuestras diferentes personalidades y atravesamos cambios personales intensos. Tuvimos contratiempos, nos apañamos solas y conocimos a gente maravillosa. Fue un poco como salir de la burbuja y hacernos mayores: recibir algunos golpes, superarlos juntas y descubrir que todavía quedaba muchísimo mundo por conocer. Por todo eso, además de lo mucho que nos gustó el país, es probablemente el viaje que más disfrutamos. 

Por último, ¿que os gustaría que los lectores se lleven de este libro y vuestras experiencias personales? 

Nos gustaría que el lector recordara que detrás de lo que ve en redes hay una vida entera. Compartimos viajes y momentos felices, pero eso no significa que todo sea idílico. Nos hizo pensar en ello escuchar a personas cercanas decir que su vida no era tan «perfecta» como la nuestra, cuando nosotras también estábamos pasando por pérdidas, dudas o dificultades que no aparecían en una publicación. 

Vivimos rodeados de comparaciones: los viajes, la pareja, los amigos, el trabajo, el dinero o incluso el aspecto físico. A nosotras también nos pasa; podemos haber viajado muchísimo y aun así ver el viaje de otro creador y sentir que no estamos haciendo suficiente. Esa sensación de «no soy suficiente» puede ser muy dañina cuando solo vemos los mejores momentos de los demás. 

Por eso quisimos contar tanto lo bueno como lo malo, sin exigir que nadie comparta públicamente todo lo que le duele. Nos haría ilusión que este libro ayudara a mirar las vidas ajenas con más empatía, a juzgar menos y a recordar que ninguna comparación cuenta la historia completa. Y, sobre todo, que cada persona sepa que no tiene que medirse por lo que ve en la pantalla para sentirse suficiente.

Gracias Mónica y Cristina por dedicarnos este tiempo y animamos a todos los lectores a que se adentren en su libro y conozcan la realidad de estar detrás de una pantalla. Recordamos que Quiero ser influencer, ya está disponible en Bubok, en Amazon, en librerías físicas y plataformas digitales. 

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